En el momento de ser coronada Nuestra Señora, la Banda Municipal interpretó el himno nacional. La corona, de plata sobredorada, es una magnifica obra de artesanía granadina realizada por el orfebre granadino D. Miguel Moreno Grados.
Entre 1950 y 1951 se sucedieron dos nuevos Hermanos Mayores: D. José Gómez Sánchez-Reina (que había sido Secretario en la anterior Junta de Gobierno) y D. Antonio Parera Vialard (un antiguo alumno escolapio siempre unido a la cofradía).
Posteriormente, en 1952, es elegido como Hermano Mayor D. Ramón Fernández Alonso, el hombre que más tiempo ha estado al frente de la Hermandad. Su nombramiento fue de especial relevancia, ya que durante su periodo de mandato la cofradía atravesó el mejor momento (religioso y económico) de su historia. En la actualidad, D. Ramón es Hermano Mayor Honorario.
Un momento destacado en la vida de la Hermandad era la celebración de sus tradicionales septenarios que los cofrades dedicaban a sus Imágenes Titulares con la asistencia de la totalidad de los alumnos del colegio. A partir de 1955 fueron sustituidos por solemnes Triduos.
El 18 de abril de 1957 (Jueves Santo) se celebró en el colegio PP. Escolapios, el acto de entrega del fajín de Teniente General del Ejército del Aire a Ntra. Sra. del Mayor Dolor por parte del Sr. Sáenz de Buruaga. A este emotivo acto asistieron numerosas personalidades, destacando el norteamericano Theodore von Karna (asesor técnico de la N.A.T.O.); D. Gregorio Millar (director general de Enseñanza Técnica Aeronáutica) y D. Antonio Pérez Martín y Castro (Coronel e ingeniero Aeronáutico) que fueron nombrados Mayordomos Honorarios.
Como muestra de la extraordinaria labor llevada a cabo por D. Ramón Fernández Alonso, se estrena en 1959 un maravilloso y valioso manto de terciopelo morado de seda natural de Lyon, ricamente bordado en oro por las RR.MM Adoratrices que tenían bien conseguida y justa fama de bordar como los propios ángeles. Este manto constituyó un auténtico "bombazo" en el ambiente cofrade granadino. Su elaboración fue dificultosa y costosa, pero movidos por el amor y cariño a la Virgen tantos años venerada por alumnos escolapios, se consiguió realizar una joya inimitable sólo comparable con la belleza del Mayor Dolor.
El dibujo del manto fue realizado por un pintor de la Escuela de Artes y Oficios. El terciopelo fue traído expresamente de la localidad francesa de Lyon, con el cual se aprovechó además para hacer un nuevo palio de cajón y unos faldones para el paso de palio. El manto se quiso estrenar en 1958, todavía sin bordar, pero la intensa lluvia no lo permitió.
El bordado tenía que realizarse "a marchas forzadas" para así conseguir que Nuestra Señora luciera su precioso manto en el año 59. Era el momento propicio por el potencial económico de la Hermandad. La orden de D. Ramón a "sus monjitas" era clara: "Borden solamente la mitad del manto". Tras estas indicaciones, se inició rápidamente el trabajo con el encargo a Sevilla de un bastidor de grandes dimensiones. Aproximadamente 14 personas trabajaron el bordado, en su mayoría Madres Adoratrices, colaborando también algunas colegialas internas. Día tras día la labor se realizaba. D. Ramón, acompañado del R. P rector del colegio y de miembros de la Junta, revisaba periódicamente el trabajo que se iba haciendo; pero llegó el día en que las monjas se negaron a mostrar el manto exponiendo todo tipos de excusas.
La Semana Santa se acercaba irremisiblemente y el trabajo se intensificaba. Las monjas se turnaban día y noche en torno al bastidor siendo los últimos días agotadores. Cercano el día de salida, cuando el trabajo había sido terminado, fueron avisados los miembros de la Junta que se encontraron con el manto completamente bordado en esplendorosa obra de arte. La Rvda. Madre Paula, superiora del convento, se excusó diciendo que era tan bonito que no pudieron resistir la tentación de verlo terminado. Esta razón, unida a las necesidades económicas de la comunidad religiosa les llevó a la determinación de bordarlo enteramente para poder pagar la obra, que en un principio fue costeada por el Sr. Fernández Alonso, por los alumnos del colegio PP Escolapios y por la Junta de Gobierno.
El periodo de realización del manto fue de un año; se utilizaron 25 kilos de hilo de oro fino entre ellos: camaraña, entorchado, aguas, peñasquillo, torzalillo, granito mate y canutillo. El precio total fue de más de 300.000 y su peso es de 30 kilos. (Todos estos datos deben de considerarse aproximados). También debe destacarse que aún permanecen en el convento de las RR.MM. Adoratrices de Granada dos monjas protagonistas de la "aventura" relatada: Sor Fredesvina Salas y Sor Mercedes Herrazo.
Tras la distinción alcanzada por la Hermandad y sobre todo, con la inesperada contribución de las Madres Adoratrices para que fuese realidad el estreno del manto, se hicieron necesarios los varales para el palio.
En 1960 se estrenaron 12 magníficos varales cincelados a mano y bañados en plata obtenida de monedas de cinco pesetas llamadas "del tío sentado", obra del orfebre granadino Palma.
La labor de D. Ramón Fernández Alonso, a través de sus innumerables años al cargo de la cofradía obtuvo su fruto con las dos maravillosas joyas ya descritas que no eran sino la imagen del buen momento de la Hermandad y de las magníficas relaciones que mantenían en el colegio.
Hacia 1965 toma posesión como nuevo Hermano Mayor D. José Luis Alemán a quien sustituyó D. Ricardo López Prieto Moreno. Ambos tuvieron que hacer frente a un período de degradación, completamente distinto al anterior.
La crisis de las Hermandades durante la década de los 70, que incidió de manera especial en la Cofradía, desembocó en la suspensión de sus salidas procesionales desde 1975 y en la anulación de sus actividades a partir de 1976. Este paréntesis fue motivado principalmente por causas económicas, pero sin duda la nota más triste fue la falta de apoyo e incluso la oposición de la orden escolapia (excepto el P. Rogerio, q.e.p.d., entusiasmo recogido por nuestro querido P. Enrique Iniesta) que durante tantos años había colaborado con la cofradía, formando parte de la vida del colegio.
En 1980 un numeroso grupo de personas encabezadas por D. Antonio Sánchez Ramírez " el Compadre", en su mayoría componentes de la Hermandad de Gloria de Ntra. Sra. del Rocío y antiguos alumnos de las Escuelas Pías, reorganizaron la Cofradía, que conserva el apelativo y el emblema aunque no la tutela, bajo el patronazgo de la Parroquia San José de Calasanz.
La Hermandad volvió a ver la luz en 1981, estrenándose en 1983 la nueva Cruz de Guía, el Escudo, y los respiraderos caoba y oro del paso de Cristo, obra del tallista granadino Antonio Díaz Fernández. Realizados durante el mandato del Hermano Mayor, D. Antonio Caballero Luís. El nuevo auge de las cofradías en nuestra ciudad se refleja abiertamente en esta Hermandad, por un lado, gracias a la labor de su cuerpo de costaleros fundado en 1986 (siendo Hermano Mayor D. Antonio Sánchez Ramírez) formado en su mayoría por alumnos y antiguos alumnos escolapios y por otros, a la de su Junta de Gobierno de la que fuera Hermano Mayor D. Manuel García Rejón.
Durante el mandato, como Hermano Mayor de D. Francisco Javier Navarrete Mayor, más concretamente el 24 de febrero de 1997 se aprobaron las últimas reglas de la cofradía según el Estatuto Marco aprobado por el Arzobispo D. José Méndez Asensio. Después el puesto de hermano mayor fue ocupado por D. Juan Manuel García Montero. A quien se le deben todos los últimos estrenos de esta Hermandad.
En el año 1999, fue el último en que procesionó la antigua imagen de la Virgen del Mayor Dolor, estrenándose candelabros de cola y caídas laterales del palio.
En febrero del año 2000, fue bendecida la nueva imagen de María Santísima del Mayor Dolor, obra del hispalense Luís Álvarez Duarte, siendo esta la primera obra de éste imaginero de la Semana Santa de Granada. En la Semana Mayor de ese año se finalizaron las nuevas caídas y se hicieron algunas modificaciones en el paso de palio.
El 18 de junio de 2000, el paso de palio procesionó por las calles de Roma, camino del Vaticano desde la Iglesia de San Juan de los Florentinos, para asistir a la Santa Misa oficiada por el Papa Don Juan Pablo II.
En la Semana Santa de 2001, se estrenó la primera fase de la ebanistería del paso del Cristo de la Expiración, salida de los talleres sevillanos de Guzmán Bejarano.
El último Hermano Mayor, con su mandato entre los años 2002-2003, ha sido D. Fernando Jorge García Romera. Después por decreto arzobispal, la Hermandad paso a ser regida por una Junta Gestora formada por cinco componentes. Y presidida por D. Nicasio García.
Una vez pasada esta etapa, donde la hermandad quedo totalmente recuperada, entramos de nuevo en el mandato de un Hermano Mayor D.Manuel Luís Gutiérrez Obrero, dejando así una pagina abierta para continuar la historia de esta cofradía de los Escolapios.
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